Bitácora Aleatoria
vrivillage
lunes, 17 de junio de 2013
viernes, 31 de mayo de 2013
Nos vemos de nuevo viejo amigo
Hace un par de años me encontraba en la ciudad de México en una exposición de trabajos de Diego Rivera en el antiguo Palacio de Minera. Recuerdo bien haber sobrevisto muchas de las piezas puesto que mi mentalidad de turista solo me dejaba ser seducida por aquellas piezas que fuesen más llamativas o de trascendencia popular. Después de varias horas de pasear por la exhibición, una sala en particular llamó mi atención. Sin saberlo, me encontraba en la galería del cubismo de Diego Rivera. Dicha galería me llamó una atención particular ya que presentaba piezas tan distintas a las demás, sin tanta crítica social o política. Para mi dichas piezas eran pinturas que llamé “como Picassos” puesto que a mis casi recién cumplidos 17 años de edad, desconocía muchos de los términos de arte y el por qué Diego Rivera había pasado por este revolucionario movimiento avant-garde del siglo 20. La galería estaba casi “amontonada” con todas las demás piezas y la fotografía estaba permitida. Así que solo me reduje a un par de fotos del recuerdo y seguí con mi visita.
Años después, cinco para ser exactos, yo ya me encontraba
viviendo al otro lado del rio con la limitante de no poder salir del país. Ya
con el sentimentalismo provocado por tanto extrañar mi Ciudad de México, me emocione mucho con el anuncio de una exhibición
en el pequeño museo local de Arte. La exhibicion "Magnificent México: 20th Century
Modern Masterworks" presentaba temporalmente obras de diversos artistas mexicanos incluyendo José
Clemente Orozco, Rufino Tamayo, Alfaro Siqueiros y Diego Rivera. Ya con tanto llorarle a mi patria, no dude ni por un segundo en ir para aliviar mi
hueco sentimental. En resumen, el museo presentaba una galería especialmente dedicada al
cubismo de Diego Rivera, algo montado bastante decente con vigilancia de
"NO-PHOTO" y toda la cosa. Recuerdo que ese día quedé fascinada al descubrir que Diego Rivera
en su estancia en París, y siendo un influenciado por el movimiento cubista y admirador de el Picasso mismo (como muchos otros artistas
de la época) experimentó con este tipo de arte. Las historias de lo que representaba cada retrato me resultaron
ciertamente interesantes, pero más que nada hicieron que me diera cuenta que seas
quien seas siempre verás con admiración a alguien más. Me sentí identificada y
aliviada, mas por el hecho que los trazos de Diego no eran tan finos o
impresionantes como los del artista que intentaba igualar. En fin, sentada sola
en la galería leyendo y admirando, trate de tomar una foto de contrabando con
mi chafisimo celular y proseguí a ver el resto de la exhibición.
Pocas horas después de iniciar este blog de bitácoras aleatorias,
paseaba por mi memoria externa viendo mis viejas imágenes. Y pues sí, el cliché
de: “Cual fue mi sorpresa” me pasó. Pues encontré aquellas fotografías que tenía observando los cuadros de Rivera
en el Palacio de Minería y que resultaron ser los mismos que después me hicieron
feliz hace un año en el museo de arte local. Mi reacción fue reír. Reí de cómo no significaban “la gran
cosa” para mí en ese momento en la ciudad de México y como después si lo fueron
en mi pequeña ciudad al sur de Texas. Pero más que nada, reí al saber que esos
cuadros y yo estuvimos frente a frente en distintos lugares, distintos tiempos y
diferentes contextos sin que yo me percatara.
Me gusta pensar existe un vinculo y que al igual que mi cultura y yo, esos cuadros cruzaron una frontera. Me gusta pensar que esta última vez ellos vinieron a visitarme como unos viejos amigos que no reconocí pero que me enriquecieron un poco más como persona al reencontrarse conmigo.
Me gusta pensar existe un vinculo y que al igual que mi cultura y yo, esos cuadros cruzaron una frontera. Me gusta pensar que esta última vez ellos vinieron a visitarme como unos viejos amigos que no reconocí pero que me enriquecieron un poco más como persona al reencontrarse conmigo.
jueves, 30 de mayo de 2013
Amor a Primera Vista
Visitando la cosmopolita Ciudad de México uno de los lugares que mas cautivan la mirada del visitante es el imponente Palacio de Bellas Artes.
Arbol de vida
Visitando la casa en el pueblo de mi abuela y de mi padre me encontré a este pequeño y solitario hombrecito jugando tranquilamente con su camioneta de juguete bajo la sombra de un hermoso árbol rodeado de macetas. A pesar de que desconozco de quien se trate, esta imagen formó parte de una serie de recuerdos e historias que me cautivaron de este lugar. Es hermoso ver como ante tanta conmoción a unos cuantos kilómetros, exista la dicha de disfrutar momentos como este.
Me gusta la idea de que desde mi perspectiva él se encuentre a la altura
de las raices del árbol siendo el mismo un buen representante de las raíces de
una generación, que personalmente aun le tengo mucha esperanza.
Xochitlan 2007. Viridiana Villa
Niño en Dia de Reyes

Intentado conseguir una buena fotografía de la feria de Día de Reyes bajo el Monumento a la Revolución termine capturando la mirada de este niño quien probablemente observaba mis movimientos.
Debo confesar que no me había percatado de el resultado de esta imagen hasta varios días después que me tome el tiempo de ver todas las fotos de ese día en mi computadora. Por un momento me asustó como si se tratara de una foto paranormal, ya que una de las cosas que más me impactó ese día fue escuchar los gritos de una familia que angustiada buscaba a un niño perdido. No sé porque al encontrar a este niño en mis fotografías mi mente me conecto a ese horrible recuerdo.
Ciudad de Mexico, 2007. Viridiana Villa.
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